Tienes un medicamento que funciona. Lo avalan estudios, lo prescriben médicos, lo agradecen pacientes.
Y sin embargo… hay miles de personas que no lo reciben.
No es un problema científico.
Es un problema de datos. De enfoque. De estrategia.
Si yo tuviera que analizar cómo llevar ese medicamento al mayor número de personas posible, empezaría por hacerme una pregunta:
¿Dónde se nos está escapando la oportunidad?
1. Radiografía del presente: ¿dónde estamos?
Antes de escalar, hay que entender el punto de partida:
- ¿Qué porcentaje de pacientes elegibles lo está recibiendo realmente?
- ¿Dónde se receta mucho? ¿Dónde casi nada?
- ¿Quién lo prescribe con frecuencia… y quién no lo conoce o no confía?
💡 Insight clave: El mapa de prescripción no suele ser homogéneo. Y ahí es donde los datos empiezan a hablar: cada disparidad territorial o profesional cuenta una historia.
2. Mapa de la necesidad real: ¿a quién aún no hemos alcanzado?
El siguiente paso: mirar fuera del nuestra «zona» de confort.
- ¿Dónde están los pacientes que aún no han sido tratados?
- ¿Qué los frena? ¿Falta de diagnóstico, distancia, coste, desconocimiento?
- ¿Cómo se comportan en temas de salud? ¿A quién escuchan? ¿Qué canales usan?
💡 Muchas veces, los que más lo necesitan ni siquiera saben que existe.
3. El lado del médico: ¿qué impulsa o frena la prescripción?
Aquí no basta con mirar cifras. Hay que entender contextos clínicos, hábitos y emociones:
- ¿Qué especialidades lo usan más? ¿Qué argumentos usan?
- ¿Dónde hay fricción? (por falta de formación, dudas clínicas, presión económica)
- ¿Qué papel juegan las guías, los pacientes, las evidencias?
💡 Si quieres cambiar el futuro de un medicamento, primero tienes que entender la mente de quien lo receta.
4. El punto débil: adherencia y abandono
A veces no es que no lleguemos…
Es que llegamos, pero no nos quedamos.
- ¿Qué porcentaje de pacientes deja el tratamiento?
- ¿En qué momento? ¿Por qué motivo?
- ¿Hay efectos adversos que no se comunican? ¿Dificultades de uso? ¿Desconfianza?
💡 La experiencia del paciente es el mejor aliado o la mayor fuga.
5. Mensaje, canal y timing: ¿qué estamos diciendo (y a quién)?
El mejor medicamento puede pasar desapercibido si no sabemos contar su historia:
- ¿Qué mensajes resuenan con cada perfil?
- ¿Qué formatos y canales consumen médicos y pacientes?
- ¿Qué barreras culturales, emocionales o cognitivas estamos ignorando?
💡 Los datos de marketing no son un complemento: son la palanca.
6. Política, precios y acceso: el terreno real del juego.
- ¿Está financiado? ¿Dónde?
- ¿Qué dicen las guías? ¿Qué exigencias tienen las aseguradoras?
- ¿El proceso para prescribirlo es ágil o se convierte en un laberinto?
💡 A veces la barrera no es la ciencia, es el sistema.
El impacto no es cuestión de suerte. Es cuestión de datos.
Un medicamento no cambia el mundo por estar en el mercado.
Lo cambia cuando lo reciben quienes más lo necesitan.
Y eso solo ocurre cuando se cruzan:
- Ciencia.
- Estrategia.
- Empatía.
- Y una mirada analítica que no se conforma con lo obvio.


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